Viajes chamánicos
Con el sonido del tambor viajo a otros planos de conciencia para encontrarme con el espíritu de tu animal y traer la guía o la medicina que necesita en este momento.
Sanación y Comunicación Animal
Desde mi corazón al de ellos.
Crecí en una granja, rodeada de animales con los que siempre sentí una conexión especial: jugaba con ellos, les hablaba y, sin saberlo, ya intentaba sanarlos.
Después de más de una década en roles de liderazgo, sentí el llamado a explorar mi lado más profundo. Ese camino me llevó al Reiki, al Coaching, a los retiros espirituales y a estudiar distintas prácticas energéticas y terapéuticas.
Eventualmente sentí el llamado de formarme como chamana, y hoy, después de doce meses de estudio y un trabajo interno muy profundo, reconecté con gran parte de mi esencia, de mis dones y de lo que siempre estuvo en mí.
Todos estos caminos se unen en ChamaNela: un espacio para acompañar a los animales con todo el amor del mundo, con el mismo amor que ellos nos brindan y se merecen. ¡Deseo de todo corazón llegar a tantos como me sea posible! Y agradezco al Universo haber descubierto esta partecita en mí.
— Nela
No es un personaje: soy yo, con todo lo que aprendí en este camino. La chamana y la Nela de siempre, la que creció entre animales y nunca dejó de escucharlos.
Creo que es momento de reconectarnos con ellos como lo hicimos alguna vez: de escucharlos y de dejar de pensar que son “algo” para llenar un vacío, o simplemente una compañía.
Ellos sienten tan profundamente como nosotros, y cuanto más me conecto con ellos, más lo confirmo.
No se trata de cambiar de opinión, sino de tomar consciencia.
Cada sesión es única, como cada animal. Estas son las formas en las que hoy trabajo, y muchas veces se combinan entre sí.
Con el sonido del tambor viajo a otros planos de conciencia para encontrarme con el espíritu de tu animal y traer la guía o la medicina que necesita en este momento.
Muchos animales cargan experiencias difíciles: abandono, maltrato, mudanzas, pérdidas. Trabajo para ayudar a soltar esas memorias y que puedan volver a sentirse seguros.
Me conecto con tu animal para escuchar lo que quiere contarte: cómo se siente, qué necesita y qué le gustaría que sepas.
Percibo las emociones y las sensaciones físicas de tu animal para entender mejor lo que está atravesando y acompañarlo desde ahí.
Limpio la energía de tu animal de las cargas y los bloqueos que fue acumulando, y armonizo sus chakras para que su energía vuelva a fluir en equilibrio y pueda sentirse más liviano, tranquilo y en paz.
Cuando tu animal fue operado o está tomando medicación para aliviar algún síntoma, trabajo energéticamente sobre la zona afectada para acompañar su proceso de sanación. Puede ayudar a aliviar molestias y a que su recuperación sea más rápida.
Este trabajo acompaña y complementa el cuidado veterinario: nunca lo reemplaza.
Cada sesión es distinta y cada una deja una huella. Estas son algunas historias que acompañé, compartidas con permiso de sus familias humanas.
Durante la sesión con Feli sentí una necesidad muy profunda de amor, contención y seguridad emocional.
La zona del corazón se percibía muy sensible y bloqueada, por lo que trabajé suavemente sobre ella, con la intención de acompañarla a liberar y aliviar ese dolor emocional.
La sensación que apareció durante la sesión fue que Feli estaba necesitando recuperar su lugar dentro de la familia. Parecía sentir que había perdido parte de ese lugar desde la llegada de la otra perrita a la casa.
El mensaje que recibí fue muy claro: necesita sentirse elegida, querida y reconocida en su lugar dentro de la familia.
También apareció con mucha fuerza la importancia de compartir momentos a solas con su mamá humana, para fortalecer nuevamente ese vínculo y darle la seguridad de que su lugar sigue estando ahí.
A veces, nuestros animales sienten cambios en la dinámica familiar de una manera muy profunda. Una sesión puede ser un espacio para acompañarlos, escucharlos y brindarles esa sensación de amor y contención que necesitan.
Durante la sesión con Panda apareció una sensación de malestar en la panza, y una garganta que parecía querer decir algo.
Se realizó un trabajo de limpieza y armonización energética en la zona de la panza. También surgió la sensación de que algo relacionado con su alimentación o hidratación podía estar generándole incomodidad. Como siempre, este tipo de percepción no reemplaza una evaluación veterinaria, pero puede servir como una invitación a observar qué está pasando.
Otro punto que llamó mucho mi atención fue la garganta. Se sentía como si Panda tuviera algo que quería comunicar, pero no estuviera pudiendo expresarlo. El mensaje que apareció fue:
"Escúchame".
"Gracias, mamá, por cuidarme y elegirme."
Una de las recomendaciones fue sentarse frente a ella, mirarla a los ojos y simplemente estar disponible para percibir qué quiere comunicar.
También apareció una conexión muy fuerte con experiencias del pasado: aunque hoy tenga una vida segura y llena de amor, parecía seguir reaccionando desde un estado de alerta. El trabajo se enfocó en acompañarla a soltar poco a poco esas memorias y sentirse más segura en el presente.
La sesión con Fito fue especialmente profunda: sentí su corazón muy pesado, rígido y protegido.
La sensación era la de un animal que había tenido que construir una especie de barrera para protegerse después de haber vivido experiencias muy difíciles. Trabajé durante bastante tiempo sobre la zona del corazón, con movimientos muy suaves, para ayudarlo a ablandar esa protección.
Aparecieron memorias asociadas a situaciones fuertes y dolorosas, una energía de enojo ligada a la necesidad de defenderse, mucha obstrucción en la zona del tercer ojo y tensión en sus patitas, sobre todo en las rodillitas.
Los mensajes que aparecieron fueron:
"Abrázame otra vez, así me siento protegido."
"Cámbiame la comida."
"Quédate conmigo."
Después de la sesión, su familia me contó que cuando lo encontraron estaba lastimado, como si hubiera sido atropellado, y que más tarde supieron que tenía una fractura en el cráneo. Muchas de estas percepciones cobraron entonces un significado especial.
Y seis meses después de la sesión, a Fito le diagnosticaron artrosis: esa tensión que había sentido en sus patitas, sobre todo en las rodillitas, tomó todavía más sentido.
Para mí fue un hermoso recordatorio de que cada animal tiene su propia historia, y de que podemos acompañarlos desde la escucha, el amor y el respeto por lo que vivieron.
Algunos momentos de la formación chamánica que me trajo hasta acá.






Sesiones presenciales en San Benito, Entre Ríos, Argentina.
Todas las sesiones se pueden hacer a distancia, desde cualquier parte del mundo. Tu animal no necesita moverse de su casa.
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