Historias de Sanación
Cada sesión con un animal es distinta, y cada una deja una huella. Estas son algunas de las historias que fui acompañando — con su permiso, y el de sus familias humanas, para compartirlas con vos.
Fely — Volviendo a sentirse elegida
Durante la sesión con Feli sentí que había una necesidad muy profunda de amor, contención y seguridad emocional.
La zona del corazón se percibía muy sensible y bloqueada, por lo que trabajé suavemente sobre ella, con la intención de acompañarla a liberar y aliviar ese dolor emocional.
La sensación que apareció durante la sesión fue que Feli estaba necesitando recuperar su lugar dentro de la familia. Parecía sentir que había perdido parte de ese lugar desde la llegada de la otra perrita a la casa.
El mensaje que recibí fue muy claro: necesita sentirse elegida, querida y reconocida en su lugar dentro de la familia.
También apareció con mucha fuerza la importancia de compartir momentos a solas con su mamá humana, para fortalecer nuevamente ese vínculo y darle la seguridad de que su lugar sigue estando ahí.
A veces, nuestros animales sienten cambios en la dinámica familiar de una manera muy profunda. Reiki puede ser un espacio para acompañarlos, escucharlos y brindarles esa sensación de amor y contención que necesitan.
Panda — Aprendiendo a sentirse segura
Durante la sesión con Panda apareció una sensación de malestar en la zona de la panza, por lo que se realizó un trabajo de limpieza y armonización energética.
También surgió la sensación de que algo relacionado con su alimentación o hidratación podía estar generándole incomodidad. Como siempre, este tipo de percepción no reemplaza una evaluación veterinaria, pero puede servir como una invitación a observar qué está pasando y prestar un poco más de atención a sus necesidades.
Otro punto que llamó mucho mi atención fue la garganta. Se sentía como si Panda tuviera algo que quería comunicar, pero no estuviera pudiendo expresarlo.
El mensaje que apareció fue:
"Escúchame".
"Gracias, mamá, por cuidarme y elegirme."
La sensación fue que Panda necesitaba ser escuchada de una manera muy presente y amorosa. Una de las recomendaciones fue sentarse frente a ella, mirarla a los ojos y simplemente estar disponible para percibir qué quiere comunicar.
Durante la sesión también apareció una conexión muy fuerte con experiencias del pasado. Aunque hoy tenga una vida segura y llena de amor, parecía seguir reaccionando desde un estado de alerta, como si una parte de ella todavía estuviera viviendo aquellas experiencias difíciles.
El trabajo se enfocó en acompañarla a soltar poco a poco esas memorias y permitirle sentirse más segura en el presente.
Fito — Sanando las huellas del pasado
La sesión con Fito fue especialmente profunda.
Al comenzar, sentí su corazón muy pesado, rígido y protegido. La sensación era la de un animal que había tenido que construir una especie de barrera para protegerse después de haber vivido experiencias muy difíciles.
Trabajé durante bastante tiempo sobre la zona del corazón, con movimientos y masajes energéticos muy suaves, con la intención de ayudarlo a ablandar esa protección y darle un espacio para comenzar a liberar parte de aquello que llevaba consigo.
También aparecieron muchas memorias asociadas a situaciones fuertes y dolorosas. Sentí una energía de enojo que parecía estar relacionada con la necesidad de defenderse y protegerse de aquello que alguna vez había vivido.
En la zona del tercer ojo percibí mucha obstrucción, como si hubiera algo que impedía que esa energía circulara libremente. El trabajo consistió en ir despejando suavemente esa sensación hasta sentir una mayor apertura.
También apareció mucha tensión en sus patitas, especialmente desde las rodillas hacia abajo. Durante la sesión sentí que podía estar relacionado con experiencias físicas difíciles que había atravesado.
Los mensajes que aparecieron fueron:
"Abrázame otra vez, así me siento protegido."
"Cámbiame la comida."
"Quédate conmigo."
Después de la sesión, su familia me contó algunos detalles de su historia que hicieron que muchas de estas percepciones cobraran un significado especial. Me contaron que cuando lo encontraron estaba lastimado, como si hubiera sido atropellado, y posteriormente supieron que también había recibido un golpe en la cabeza y que tenía una fractura en el cráneo.
Para mí, esta experiencia fue un hermoso recordatorio de que cada animal tiene su propia historia y que, muchas veces, Reiki nos permite acompañarlos desde un lugar de escucha, amor y respeto por aquello que han vivido.
Cada historia es un recordatorio de lo que el amor y la energía pueden sanar.
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